En conmemoración del Día Mundial del Parkinson, que se recuerda cada 11 de abril, profesionales médicos del área recuerdan que la enfermedad no cuenta con un tratamiento curativo.

Parkinson, enfermedad que no cuenta con tratamiento curativo. Foto: referencial
El Día Mundial del Parkinson se recuerda en esta fecha en homenaje a James Parkinson, quien en el siglo XIX describió por primera vez esta patología como “parálisis agitante”.
En ese sentido, la Dra. Noelia Obelar, especialista del Departamento de Neurología de Adultos de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA – Hospital de Clínicas, habló acerca de la patología, síntomas y tratamientos que se brindan.
La especialista explicó que el Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central que afecta a las neuronas encargadas de coordinar y gestionar los movimientos del cuerpo.

Día Mundial del Parkinson: el ejercicio físico es fundamental para preservar al paciente. Foto: gentileza
“Se trata de una enfermedad progresiva que, hasta la actualidad, no cuenta con un tratamiento curativo, sino orientado al alivio de los síntomas”, indicó la profesional.
Indicó que se encuentran el temblor, la rigidez del cuerpo y otras alteraciones que pueden ir ocurriendo con el tiempo, como la alteración en la marcha, incontinencia urinaria o la incontinencia a la hora de ir de cuerpo.
Refirió que las primeras sintomatologías empiezan más o menos a los 50 años para delante, pero también se puede dar en casos más raros en personas con menos de 45 años, lo que se conoce como enfermedad de Parkinson del paciente joven.
“En las mujeres predominan la rigidez y la bradicinesia, mientras que en los varones el síntoma inicial más frecuente suele ser el temblor en reposo, aunque esto puede variar”, añadió.
Señaló que para el tratamiento se recomienda la levodopa (L-DOPA), precursor de la dopamina, es el fármaco de elección en las etapas iniciales, además de un abordaje integral como la alimentación.
“En un inicio, la respuesta es muy favorable en el control de los síntomas; sin embargo, con la progresión de la enfermedad, su efectividad puede disminuir, requiriendo ajustes de dosis y pudiendo aparecer efectos secundarios”, puntualizó.
La profesional sostuvo que al tratamiento farmacológico y la alimentación se debe sumar la practica constante de actividades físicas para preservar la funcionalidad y la calidad de vida de los pacientes.






