América Latina y el Caribe registró en 2025 una nueva reducción del hambre, consolidando una tendencia positiva impulsada por inversiones en agricultura, protección social y programas de alimentación. De acuerdo con el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la tasa regional de hambre cayó al 4,8 %, el nivel más bajo desde que existen registros comparables.

América Latina reduce el hambre, pero queda pendiente el desafío de hacer accesible una alimentación saludable. Foto: ©FAO/Miguel Schincariol
No obstante, el organismo advierte que el principal desafío ya no es solo garantizar el acceso a suficientes alimentos, sino lograr que una dieta saludable sea económicamente accesible para toda la población.
De hecho, la región tiene actualmente el costo promedio más alto del mundo para una alimentación nutritiva, lo que limita el acceso a frutas, hortalizas y otros productos esenciales. Según los datos, el promedio del costo de la dieta en América Latina y el Caribe en 2025 aumentó a 4,91 dólares de paridad de poder adquisitivo por persona y día, en comparación a los 4,35 de África, los 4,33 de Asia y los 3,64 de América del Norte y Europa. Sin embargo, la situación en el Caribe es aún más alarmante, ya que el costo alcanzó los 6,04 dólares.
El informe también revela marcadas desigualdades. Mientras países como Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Guyana y Uruguay mantienen niveles mínimos de hambre, el Caribe continúa mostrando cifras preocupantes y Haití enfrenta una crisis humanitaria, con más de la mitad de su población afectada por el hambre.
La FAO sostiene que, además de fortalecer la producción agrícola, los gobiernos deben invertir en infraestructura, transporte, cadenas de frío y logística para disminuir los costos de los alimentos saludables. El reto, concluye el organismo, es transformar los avances en la lucha contra el hambre en un acceso real y sostenible a una alimentación de calidad para toda la población.






